MI AVENTURA DE SER DOCENTE.
Ser profesor es una profesión muy gratificante, pero a lo largo de mi trayectoria en esta profesión también he tenido muchos aspectos frustrantes como la falta de interés de algunos estudiantes en su aprendizaje, muchas veces me pregunto ¿Cómo despertar el interés y la motivación?; definitivamente esto no es una receta, pues no se puede obligar a nadie a aprender, sería una violación a la mente de nuestros alumnos, ya que ellos tiene el derecho a decidir lo que van a aprender y cómo va a hacerlo, es como sinónimo de responsabilidad y autonomía en su desarrollo. Pero si es bien sabido que la motivación es una forma efectiva para estimular el aprendizaje.
Antes de mantener un aula con ambiente placentero para el estudio, primero he tenido que motivarme yo mismo, para poder transmitir actitudes positivas; y esto no es fácil pues a veces no sólo enfrentamos a un alumno con problemas de actitud negativa, sino a un grupo, donde impera la violencia, el acoso y las burlas; es primordial en el quehacer docente no etiquetar en “buen alumno” “mal alumno” “grupo conflictivo”, etc., pues una simple frase pude predisponer fracasos. En mi experiencia como docente sé lo que un joven es capaz de lograr cuando se estimulan sus potencialidades, conociendo además sus posibilidades para no exigirles expectativas difíciles de alcanzar.
Para favorecer el aprendizaje mantengo un ambiente agradable en el aula; como docente me gusta proyectar una imagen positiva, motivadora, mostrando respeto y amabilidad ante mis colegas, me dirijo a mis alumnos con un lenguaje apropiado y de respeto, si hacen observaciones o recomendaciones me muestro accesible. Una de mis habilidades en este aspecto es que mantengo una comunicación abierta al dialogo y empatía para detectar cuando mis alumnos tienen problemas, escucharlos cuando tropiezan y guiarlos para encontrar soluciones. El escuchar a mis alumnos, el brindarles apoyo y proponerles alternativas, tanto en el ámbito académico, como en el personal; me ha ayudado a que el desempeño dentro y fuera del aula sea óptimo de acuerdo a las diversas problemáticas que se les puedan presentar.
La persistencia es lo que me ha fortalecido, ¡Me gusta se docente, lo disfruto! y cada día considero que los problemas que enfrento no son un obstáculo, sino un reto a superar e incansablemente buscar diversas formas para motivar a mis alumnos.
Ser profesor es una profesión muy gratificante, pero a lo largo de mi trayectoria en esta profesión también he tenido muchos aspectos frustrantes como la falta de interés de algunos estudiantes en su aprendizaje, muchas veces me pregunto ¿Cómo despertar el interés y la motivación?; definitivamente esto no es una receta, pues no se puede obligar a nadie a aprender, sería una violación a la mente de nuestros alumnos, ya que ellos tiene el derecho a decidir lo que van a aprender y cómo va a hacerlo, es como sinónimo de responsabilidad y autonomía en su desarrollo. Pero si es bien sabido que la motivación es una forma efectiva para estimular el aprendizaje.
Antes de mantener un aula con ambiente placentero para el estudio, primero he tenido que motivarme yo mismo, para poder transmitir actitudes positivas; y esto no es fácil pues a veces no sólo enfrentamos a un alumno con problemas de actitud negativa, sino a un grupo, donde impera la violencia, el acoso y las burlas; es primordial en el quehacer docente no etiquetar en “buen alumno” “mal alumno” “grupo conflictivo”, etc., pues una simple frase pude predisponer fracasos. En mi experiencia como docente sé lo que un joven es capaz de lograr cuando se estimulan sus potencialidades, conociendo además sus posibilidades para no exigirles expectativas difíciles de alcanzar.
Para favorecer el aprendizaje mantengo un ambiente agradable en el aula; como docente me gusta proyectar una imagen positiva, motivadora, mostrando respeto y amabilidad ante mis colegas, me dirijo a mis alumnos con un lenguaje apropiado y de respeto, si hacen observaciones o recomendaciones me muestro accesible. Una de mis habilidades en este aspecto es que mantengo una comunicación abierta al dialogo y empatía para detectar cuando mis alumnos tienen problemas, escucharlos cuando tropiezan y guiarlos para encontrar soluciones. El escuchar a mis alumnos, el brindarles apoyo y proponerles alternativas, tanto en el ámbito académico, como en el personal; me ha ayudado a que el desempeño dentro y fuera del aula sea óptimo de acuerdo a las diversas problemáticas que se les puedan presentar.
La persistencia es lo que me ha fortalecido, ¡Me gusta se docente, lo disfruto! y cada día considero que los problemas que enfrento no son un obstáculo, sino un reto a superar e incansablemente buscar diversas formas para motivar a mis alumnos.
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